CARTA PARA SALVADOR R.
03 de Diciembre de 2017
Querido Chava,
Espero que estés bien, hoy y siempre.
No tienes idea de cuánto te voy a extrañar.
Nunca he sido una persona muy independiente (como según yo finjo ser), así que haber estado juntos desde primer semestre, fue lo mejor que me pudo haber pasado.
Sé que siempre bromeo sobre esto, pero realmente sentía que me odiabas en primero, por lo que no pensé que fuéramos a terminar así.
He llegado, con el tiempo, a quererte como el hermano que nunca tuve. De verdad me cuesta mucho trabajo dejarte ir, pero siempre supe que así sería a final.
Con cada semestre, me daba más miedo este día y estar sin ti; que perdiéramos el contacto en los años que siguieran.
Gracias por estos 4 años y medio, Chava.
Me duele el corazón al escribir esto. Te agradezco todos los conocimientos que me transmitiste; todas las veces que me apoyaste y por todas las veces que me escuchaste con mis problemas y aventuras.
Te quiero demasiado.
Gracias por perdonarme después de tantos errores y cosas que arruiné; gracias por abrirme tus puertas; gracias por cocinarme; gracias por el cariño y alegrar todos mis días. Gracias por todos los regalos que algún día me trajiste de tus viajes.
Me alegraban mucho.
Te deseo lo mejor en tu vida; sé que vas a ser muy grande, lo sé, y vas a cambiar al mundo, de alguna manera.
Sé que todo estará bien, no dudes nunca de ti, de quién eres, de tus valores y de tus sentimientos.
Te quiero mucho, demasiado.
Te admiro hasta morir y estoy muy feliz de tenerte en mi vida.
Gracias.
atte, jgu
P.D. Gracias también por todas las veces que preguntaste cosas por mí, cuando me daba mucha pena. Sé que tú tampoco querías, gracias por arriesgarte por mí.
Objetos de Salvador

Es el color de Chava.

A Chava le gusta un gatito de caricatura.
Y recuerdo que su vecino tenía un gatito y lo odiaba y luego inexplicablemente le empezaron a gustar mucho.

Un viejito del baile de los viejitos de Michoacán. Chava me lo trajo de recuerdito una de las veces que fue a su casa en las vacaciones.

Chava me recuerda mucha a las cosas prácticas y kitsch. Recuerdo cuando un día compró una maquinita de coser y se le rompió a los dos días.

Chava me recuerda a la CDMX porque me decía que se quería ir allá cuando nos graduáramos.